Todas
las personas somos diferentes, por lo tanto, cada una debe recibir una
atención distinta. La atención no siempre ha sido igual a través de la
historia, ya que ha tenido importantes progresos. En la edad Antigua por
ejemplo, el pesimismo y negativismo fueron factores dominantes durante este
periodo. Antiguamente a las personas con distintas capacidades o con
necesidades especiales se les trataba de locos, insanos e incluso de
endemoniados que podían servir para la diversión de ricos o senadores, o bien,
eran abandonados, siendo el infanticidio muy habitual en esta época; los niños
eran tirados en los montes e incluso tirados al mar con la autorización de los
padres cuando tenían alguna anomalía generalmente física. Un ejemplo claro es
el de los Espartanos, quienes mataban a todas las personas que nacieran con
deficiencias físicas, y si alguno al pasar de los años desarrollaba ciertos
problemas psicológicos era aislado del pueblo, ya que no servia para aprender
las artes militares que requerían de ciertas características físicas y
psicológicas.
En este
siglo el abandono se hizo muy frecuente, sobre todo para los deficientes
mentales, además de la mutilación a niños de corta edad y
discapacitados. Con el pasar de los años, las cosas con respecto a esta
situación fueron mejorando a partir de la Primera Revolución Industrial, ya que
creo condiciones para la investigación y estudio de las personas con
diferentes necesidades gracias a su influencia en el desarrollo del punto de
vista Humanista en relación a los Deficientes.
En la
Edad Moderna fue muy común el repudio de la sociedad hacia los niños que
consideraban anómalos. Sin embargo, en el siglo XVI personajes como Fray Ponce
de León, Juan Pablo Bonet y Lorenzo Hervás tuvieron experiencias con sordomudos
e intentaron detener estas acciones de rechazo. Durante el siglo XVII Jacobo
Pereira crea recursos y teorías educativas como el lenguaje de señas, para el
aprendizaje de sordomudos, además del sistema "Braille" para las
personas ciegas. Otro personaje que insto a educar a los "torpes" fue
Juan Enrique Pestalozzi, sin embargo esta atención no fue igual para todas las
personas deficientes, ya que su dedicación se centraba en quienes tenia una
retraso mental mas leve, dejando de lado a los que tenían retrasos
mentales con mayor grado, creando un desequilibrio en su forma de educar.
Se
configura como la modalidad educativa destinada a aquellas personas que no
pueden seguir transitoria o permanentemente el sistema educativo en las
instituciones normales y de manera satisfactoria.
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