El Braile está basado en un símbolo formado por 6 puntos:
aquellos que estén en relieve siempre serán una letra o signo de la escritura
en caracteres visuales. Es importante destacar que no es un idioma si no
un código. Por lo tanto, las particularidades y sintaxis serán las mismas para
los caracteres visuales. El tamaño y distribución de los puntos que forma el
llamado signo generadas no es un capricho si no es fruto de la experiencia de Luois Braile.
Orígenes de la lectura táctil:
En el siglo XVIII un vendedor de libros ciegos dio el pie
para utilizar este tipo de lecturas ya que por su discapacidad necesitaba un
sistema para saber el precio y el nombre de los libros. En 1808 Charles Barbie
propuso la utilización de puntos en relieve para la escritura de textos. Lo
llamo escritura nocturna basando sus sistemas en dos matrices: uno de seis
líneas y de seis columnas para representar las letras del alfabeto y ciertos
sonidos habituales. Este sistema se llamo Sonográfico.
En 1812 un niño llamado Louis Braile tras un accidente en el taller de su
padre quedo totalmente ciego y a los 10 años por su falta de visión es integrado
al Instituto Nacional de Jóvenes Ciegos, fundado por Valentín Houy, donde
aprende el alfabeto guiando sus dedos por 26 letras que habían sido fabricadas
por ramitas.
Muy pronto estuvo en condiciones de leer libros y poder
enseñar este sistema que lo llevo a ser profesor de este Instituto. Se
contacta con el Capitán Barbie, quien le revela a Braille, cómo con la ayuda de
un punzón, ejerciendo cierta presión sobre un papel grueso, le hiciera notar unas pequeñas protuberancias. Esto apasiona
tanto a Louis que escribió un libro con este sistema colocándole como nombre
Braille. Además de las letras del alfabeto, ideó 63 combinaciones diferentes
que representaban los signos de puntuación y las abreviaturas de ciertas
palabras muy cortas.
Aprender Braille en la actualidad no tiene más
dificultades que aprender otros alfabetos, pero sí requiere un sistema
diferente de aprendizaje y perseverancia, ya que deben aprender letra por letra
y no por palabras completas reconocibles como es para las personas que no
tienen esta discapacidad, por lo que se trata de una tarea lenta al principio y
que se acelera a medida que se va practicando, pudiendo llegar a tasas de
lectura similares a la de las grafías escritas.
A la hora de escribir el Braille se pueden emplear un
papel y un punzón cuando se hace manera manual como se hacía en la antigüedad o
bien puede emplearse una máquina especial para ello, denominada Perkins, que es
similar a una máquina de escribir.

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